el verano deshojaba su ardiente calendario.
caian paginas luminosas y enceguecedoras como espadas de oro,
y paginas de una humedad malsana como el aliento de los pantanos;
caian paginas de furiosa y breve tormenta,
y paginas de viento caluroso,
del viento que trae el “clavel del aire” y lo cuelga del inmenso gomero.